
El telescopio espacial más grande jamás construido. Webb ve la luz infrarroja, lo que le permite atravesar las nubes de polvo y mirar atrás, hasta las primerísimas galaxias que se formaron tras el Big Bang. Su espejo dorado está hecho de 18 hexágonos y viaja detrás de un parasol del tamaño de una cancha de tenis, que mantiene el telescopio más frío que 230 °C bajo cero. Tuvo que desplegarse solo en el espacio como un origami, y cada paso funcionó.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D