
Un mundo rojizo que, igual que Plutón, le da exactamente dos vueltas al Sol por cada tres órbitas de Neptuno, un vals gravitatorio que lo protege de chocar alguna vez con el gigante. Cientos de plutinos como este comparten ese ritmo. Son el registro fósil de la antigua migración de Neptuno hacia afuera, que los fue poniendo en sincronía como un pastor cósmico.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D