
Un manicito de rocas sueltas y grava, con una forma parecida a una nutria marina nadando. La primera sonda japonesa Hayabusa luchó contra averías y desastres por poco, se posó aquí y en 2010 trajo a la Tierra el primer polvo de asteroide de la historia, un triunfo de la testarudez. Itokawa nos mostró que muchos asteroides no son rocas sólidas, sino montones de escombros voladores.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D