
La mitad más brillante de la modesta pareja que hizo historia en 1838, cuando su diminuto vaivén anual contra el fondo del cielo permitió medir por primera vez la distancia a una estrella. Una enana naranja nada espectacular, con manchas estelares y ciclos de actividad muy parecidos a los de nuestro Sol, y un lugar fijo en todos los libros de astronomía.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D