
Lo que queda de una estrella como el Sol: su viejo núcleo, comprimido al tamaño de la Tierra pero conservando la mitad de la masa de la estrella, tan denso que una cucharadita pesaría varias toneladas. Aquí ya no arde ninguna fusión; una enana blanca simplemente brilla con su calor almacenado, enfriándose durante miles y miles de millones de años. El universo es demasiado joven para que alguna de ellas se haya apagado del todo todavía.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D