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En el año 2000, tres tormentas blancas que habían girado lado a lado durante sesenta años se fusionaron en una sola, y unos años después la nueva tormenta se sonrojó hasta volverse roja, lo que le valió el apodo de Pequeña Mancha Roja. Nadie entiende del todo qué pigmento vuelve rojas a las tormentas de Júpiter, así que el Óvalo BA es un experimento en vivo: una segunda mancha roja, nacida ante las cámaras.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D