
Dos finales posibles para una gigante: una estrella de neutrones, el núcleo aplastado hasta volverse una bola giratoria de veinte kilómetros de ancho e imposiblemente densa, que a menudo destella como un púlsar; o, para las estrellas más pesadas, el colapso total en un agujero negro, una región donde la gravedad le gana a la luz misma. De cualquier modo, la historia vuelve al principio: los elementos esparcidos por la supernova flotan hacia nubes, las nubes colapsan, y el paso uno empieza otra vez.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D