
Los escombros de aspecto más delicado del cielo: largas cintas entretejidas de gas rojo y turquesa que brilla, como pañuelos de seda congelados a mitad de remolino. Son las ondas de choque de una estrella que explotó cuando los humanos pintaban cuevas, abriéndose paso aún por el espacio a cientos de kilómetros por segundo. Belleza hecha de catástrofe.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D