
En el año 1054, astrónomos en China vieron encenderse una estrella nueva, tan brillante que durante semanas se veía a plena luz del día. Era una supernova, una estrella enorme que se hacía pedazos a sí misma. La Nebulosa del Cangrejo son los restos de aquella explosión, que aún hoy siguen lanzándose hacia afuera. En su corazón gira una estrella de neutrones que destella como un faro treinta veces por segundo.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D