
La mayoría de los años las Leónidas son una lluvia modesta, pero más o menos cada 33 años, cuando su cometa de origen pasa cerca, pueden estallar en una tormenta de meteoros. En 1833 el cielo sobre Norteamérica llovió miles de meteoros por hora; la gente despertaba a sus vecinos creyendo que el mundo se acababa. La próxima gran tormenta de las Leónidas es cuestión de cuándo, no de si ocurrirá.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D