
El planeta más cercano al Sol guarda hielo de agua, y el truco es la geometría: el eje de Mercurio casi no se inclina, así que los fondos de los cráteres polares nunca ven la luz del Sol y se mantienen por debajo de 170 grados bajo cero, congeladores eternos a unos metros de llanuras que son hornos de 400 grados. El radar sospechó del hielo durante décadas; la sonda MESSENGER lo confirmó. Al universo le encanta una paradoja.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D