
El día en que se abrió un nuevo sentido. El 14 de septiembre de 2015, los detectores de LIGO sintieron temblar el propio espacio-tiempo: una onda de dos agujeros negros que habían girado en espiral hasta fundirse hace 1.300 millones de años. En la fracción final de un segundo, el choque irradió más potencia que todas las estrellas del universo observable juntas. Convertida en sonido, la señal hace un pequeño chirrido.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D