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Las ráfagas rápidas de radio liberan más energía en un milisegundo que el Sol en varios días, y durante años nadie supo qué eran. Esta cambió las reglas del juego al destellar una y otra vez, lo que les permitió a los astrónomos rastrearla hasta una galaxia pequeña y lejana. El principal sospechoso es un magnetar joven. El caso sigue abierto, que es la parte divertida.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D