
El más interior de los siete mundos famosos, corriendo alrededor de su diminuto sol rojo en apenas un día y medio. El telescopio James Webb midió su calor directamente y encontró una superficie pelada y horneada, probablemente sin atmósfera alguna. No es un lugar para la vida, pero sí un laboratorio perfecto para aprender a leer mundos rocosos a 40 años luz de distancia.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D