
En 1572 una estrella nueva se encendió en Casiopea, tan brillante que se veía a plena luz del día. El joven astrónomo Tycho Brahe la midió con cuidado y demostró que estaba mucho más allá de la Luna, entre las estrellas que se suponían eternas e inmutables. Esa sola observación abrió de par en par la antigua visión del mundo. La burbuja brillante de escombros sigue expandiéndose hoy.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D