
La supernova más cercana en casi cuatro siglos, lo bastante brillante para verse a simple vista en 1987. Horas antes de que llegara su luz, detectores bajo tierra captaron una ráfaga de neutrinos fantasmales del núcleo que colapsaba, la primera vez que recibimos un mensaje desde dentro de una estrella moribunda. Desde entonces los telescopios han visto evolucionar sus anillos brillantes, y el Webb por fin descubrió la estrella de neutrones nacida en la explosión.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D