
Un montón de escombros con forma de diamante visitado por la misión japonesa Hayabusa2, que hizo casi todo lo que se le puede hacer a un asteroide: posó robots saltarines, disparó un proyectil de cobre para abrir un cráter nuevo, tomó muestras en dos puntos y las llevó a casa en 2020. Los granos de Ryugu resultaron estar llenos de agua y moléculas orgánicas, restos antiguos del nacimiento del Sistema Solar.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D