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Phoenix aterrizó más al norte en Marte que ninguna misión anterior, rascó el terreno y ahí estaba: hielo de agua duro y brillante apenas unos centímetros bajo la superficie, que en las fotos se evaporó a la vista en pocos días. Su estación meteorológica incluso vio caer nieve de las nubes marcianas. La oscuridad del invierno puso fin a la misión, exactamente como estaba previsto.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D