
Un triángulo suelto y amistoso de unas 30 estrellas brillantes en el Cisne, que se ve mejor no con grandes telescopios sino con simples binoculares, donde llena el campo de visión como diamantes esparcidos. Charles Messier lo agregó a su catálogo en 1764. Un recordatorio de que algunos de los placeres del cielo prefieren un equipo modesto.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D