
La Voyager 2 captó columnas oscuras que se elevaban ocho kilómetros sobre el hielo rosado de Tritón y se inclinaban de lado con el viento tenue. El motor es delicado: la luz del Sol atraviesa el hielo de nitrógeno transparente, calienta con suavidad el suelo oscuro de abajo y bolsas de gas estallan como el vapor que escapa de la tapa de una olla, en una luna donde 235 grados bajo cero cuentan como un día cálido.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D