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A cien kilómetros de altura, el mundo se pone de acuerdo: aquí es donde empieza el espacio. Por debajo de la línea de Kármán hay aire suficiente para que funcionen las alas; por encima, hacen falta cohetes. Quien la cruza se gana el título de astronauta. En realidad no hay un borde nítido, el aire simplemente se va adelgazando poco a poco, como una playa que baja hacia el mar.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D