
Los navegantes polinesios poblaron el océano más grande de la Tierra usando una brújula que existía solo en sus cabezas: un anillo memorizado de puntos del horizonte donde salen y se ponen ciertas estrellas, combinado con la lectura del oleaje, los vientos y las aves. Sin cartas, sin instrumentos, miles de kilómetros de mar abierto. El arte casi se perdió, y entonces la canoa de travesía Hokulea navegó de Hawái a Tahití en 1976 a la manera tradicional, y comenzó un renacimiento.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D