
Desde cuatro grietas largas en el polo sur de Encélado, apodadas las rayas de tigre, brotan fuentes de granos de hielo y vapor de agua que se disparan cientos de kilómetros hacia el espacio. El chorro viene directo del océano enterrado y contiene sales y moléculas orgánicas, y Cassini lo atravesó volando para probarlo de primera mano. Una parte cae de nuevo como nieve; el resto forma uno de los anillos de Saturno. Un océano que se asoma al espacio probándose a sí mismo.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D