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La luz más antigua que existe. Durante sus primeros 380.000 años el universo fue una niebla que brillaba; cuando se enfrió lo suficiente para volverse transparente, la luz escapó, y todavía viaja, estirada por la expansión hasta convertirse en débiles microondas que llegan de todas las direcciones. Sus diminutas ondulaciones de temperatura son las semillas que crecieron hasta ser galaxias. Hasta los televisores antiguos captaban un susurro de ella en forma de estática.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D