
A exactamente 35.786 kilómetros de altura, un satélite le da la vuelta a la Tierra en justo un día, lo que significa que se queda flotando sobre el mismo punto para siempre. Esa altitud mágica es un terreno muy codiciado: los satélites meteorológicos y los de televisión se estacionan ahí en un gran anillo alrededor del ecuador. Por eso una antena parabólica se puede atornillar a una pared y nunca necesita moverse.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D