
La gravedad de Júpiter primero desgarró a este cometa en una hilera de 21 pedazos, como perlas en un collar, y luego los atrajo a todos. En julio de 1994 los fragmentos se estrellaron contra Júpiter uno tras otro mientras el mundo entero miraba por sus telescopios. Los impactos dejaron en las nubes de Júpiter cicatrices oscuras más grandes que la Tierra, un fuerte recordatorio de lo que pueden hacer los cometas, y de cuántas veces Júpiter recibe el golpe por los planetas interiores.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D