
Entonces, el amanecer. Se encendieron las primeras estrellas: monstruos de hidrógeno y helio puros, cientos de veces la masa del Sol, furiosamente brillantes y muertos en unos pocos millones de años. Su fusión forjó los primeros elementos más pesados y sus explosiones los esparcieron, sembrando el cosmos con los ingredientes de los planetas y de la química. Cada átomo de carbono que hay en ti esperó en fila detrás de este momento.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D