.webp)
La primera enana blanca reconocida como tal, y todavía la más fácil de ver: cualquier telescopio de aficionado decente muestra esta brasa estelar del tamaño de la Tierra junto a su primaria naranja. En el siglo XIX, su mezcla de tamaño diminuto y superficie blanca al rojo vivo parecía físicamente imposible. Hizo falta la mecánica cuántica para explicar cómo una estrella muerta se sostiene a sí misma.
🚀 Vuela hasta allí en el universo 3D